
La pregunta parecería retórica. Pero escudriñar la respuesta cobra sentido en un país que gana fama por exhibir una de las tasas de accidentes de tránsito más altas del mundo y donde los taponamientos “sin razón” son constantes.
Pasar media hora en una intersección vial porque nadie cede el paso; acelerar, tres cuadras atrás, para “aprovechar” que un conductor se detuvo para dejar pasar, obviar las luces de los semáforos y las señales de tránsito o… un etcétera casi interminable, hablan de una conducta de parte de los conductores dominicanos que puede denotar falta de civismo, pero también de conocimiento de las normas de tránsito.